
Las gotas caen en el parabrisas esta noche de abril. Una capa de agua brillante y enceguecedora sobre el asfalto negro. Los árboles se bambolean aún sin hojas. Las canciones del pasado que suenan en el altavoz. Pienso en mi prosa y en los poemas que jamás escribiré. La métrica vedada a mi entendimiento e interés. Recuerdo sus sonrisas y los cuentos que leímos. Los vinos que tomamos. Las noches en la Villa o Carlos E, o en cualquier otro lugar sin esperanza. La lluvia que tintinea en la ventana mientras la mente no perdona a la distancia cada vez más amplia. ¿Qué futuros nos esperan, cuando no podemos alejar el pasado? Mi prosa y los poemas, que no dicen otra cosa. Que no hablan de otra cosa. Y no callan. Jamás callan.
“Que cuando escampe,
parezca nuestra esperanza.”
Silvio Rodríguez