Un día cualquiera, que puede llamarse miércoles. Una noche tranquila, de las aburridas. 12 horas trabajando, como los perros. Una cerveza fría, pretendiendo que te importa. Sentarse en el sofá, leyendo tu vida.
Un día cualquiera, que puede llamarse jueves. Una noche tranquila, de las frías. 12 horas trabajando, como si valiera la pena. Una cerveza fría, pretendiendo que está bien y siempre lo fue. Sentarse en el sofá, preguntándote porqué.
Un día cualquiera, que puede llamarse viernes. Una noche de juerga, vacía. 12 horas trabajando, porque solo sabes eso. Una cerveza fría, anhelando la inconsciencia. Sentarse en el sofá, contemplando la bala.
Un día cualquiera, que ya no llega.