Cerrar la puerta con llave. Bajar las persianas. Esconderse en el confort de la casa que acobija en seguridad apacible. Huir al miedo evitando salir. La calma falsa. Trabajar desde casa. Hablar en voz alta, emulando el bullicio. Llamar por teléfono. Ordenar domicilio. La historia risible a ojos de otros. Ahogarse por dentro, sofocarse. Quedarse en casa. Quedarse en casa y no salir. No volver a salir. No salir nunca. El deseo imposible, tal vez. La realidad certera. El miedo, quizá infundado. O no.