Mis palabras se las lleva el abismo oscuro y las devuelve en un eco que solo yo escucho. ¿A quién le importa esta existencia desoladora? Soy las palabras del inmigrante cansado que vive indiferente.
Le hablo al vacío que se ríe de mí y me pregunto a dónde irá a parar la soledad del pensamiento manchado de biculturalidad. Mi vida es una mezcla que no encaja ni aquí ni allá. Y se vuelve más sola, más aislada, más distante.
¿Cómo olvidar lo que ya viví? ¿Y cómo renunciar a lo que vivo ahora?