Cuando el cielo muestre un mundo dividido en dos, el que dejas atrás y el que ahora llega.
Cuando en el aire la blanca espumosa de sal llegue como fragata sin comandante a tu puerta y en la espesura se alce como un grito de guerra el tibio recuerdo de tu ayer.
Cuando te atrapen las garras del olvido y el hambre de vida caiga como torrente sobre ti.
Cuando empiece la gran batalla de otrora y en el espacio se escuche el murmullo desposeído del amor.
Cuando te marches. Cuando yo ya no esté. Ya no lo dudes, pues yo te seguiré (amando). Aprendo a vivir con el dolor. Yo soy más fuerte. Pero ahora, buena suerte.