Seguir amando

Me siento al frente de la pantalla como cada lunes en la mañana, esperando el correr de otra semana. Los días son buenos o tristes, o traen pesares que habíamos olvidado. Rebeca lee en el nuevo sofá y se admira con los “Secretos del viejo reloj”. Siento la necesidad de escribir aunque no sé para qué ni para quién.

Entiendo el tedio de levantarse cada mañana queriendo morir. El cruzar la calle despacio para que alguien te atropelle. El deseo de envenenar el cuerpo que ahora se siente vacío y efímero. Pero sé que después de todo hay tal vez esperanza. Que existe el placer de las cosas pequeñas como el sentarse a disfrutar una tarde veraniega en el atardecer de una terraza.

Quizá ahora todo esto suene estúpido, como lo suena todo en estos meses de tedio. Pero te desatarán y te levantarás para seguir amando. No encuentro más palabras para describir el dolor que me causa imaginar tu pérdida. Seguiré aquí desde esta distancia forzada, anhelando tu abrazo.

Carta a un familiar

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