Estar sin amigos

Me alegra que no se olviden. Atraídos con sus días ocupados. Y sus múltiples compromisos. Las horas compartidas que quedan después del trabajo. Corriendo de aquí para allá sin volver la vista a ese otro, que una vez soñó y vivió. Y que hoy se esconde tras los proyectos y los días de estar sin amigos.

Ellas, solas

«Es una niña» se lee en el letrero junto a los escalones. La madre sube cada peldaño, cargando a su bebé en su cochecito. Y entra en la casa donde vivirán ellas solas, junto a ese perro que ladra y ladra. Que no se calla cuando las malaventuranzas llaman a la puerta.

Photo by stiv xyz

Noelia y el mar

Photo by Daniel Maforte

En bicicleta por el mar, 

hasta que la sal oxide el metal, 

mis pies, mis ideas. 

Y cuando al atardecer el viento sople,

me despedace en mil partículas

y contra el mar reviente 

la sonrisa maltrecha 

de años y años sin porvenir, 

y en el estallar de las olas, 

el sonido de mi boca se envuelva en un eco 

y en éste se pierda. 

Y que no deje en la arena mis huellas 

para que el mundo me olvide, 

si acaso, 

alguna vez, 

me conoció.

«Un sendero solo de pena y silencio llegó
hasta el agua profunda»

Mercedes Sosa

Grados

Photo by Stanley Morales

Esas primeras experiencias que denotaron el fracaso al que estamos condenados. 

La soledad insípida de los martes en la tarde y el pequeño habitáculo de estúpida esperanza. 

Esa luz pequeña que ilumina todas las acciones, como si ellas en sí fueran ineludibles tesoros de mares de plata y diamantes.

Todavía hoy nos abocamos a la vida como si fuera toda cargada de belleza. La blasfema belleza de las sonrisas tristes y los llantos internos. 

Hoy empieza la verdadera incertidumbre apacible y violenta. 

Que el dios en que crees te guíe o perdone en esta batalla contra sí mismos, en la nueva guerra de las inoportunidades, en el camino feliz de las nostalgias.

-Carta a una amiga