Cuando le dije que ella le esperaba, él bajó la vista. Guardamos silencio. Y seguí caminando.
Categoría: Nostalgia
Jardín
Cada vez que la profesora dejaba el salón, yo me paraba a llorarla en la puerta. Aquella otra niña delgada venía a consolarme poniendo su mano en mi espalda. La aprecié y fuimos amigas hasta que empezaron a importar nuestras diferencias. No sé qué será de ella.

Recuérdame

Recuérdame. Recuérdame cuando esté volando alto, como Fawn Wood. Cuando me levante más allá del cielo, como un águila o un cóndor. Recuérdame, cuando ya mi nombre se haya extinguido. Y yo no sea más que el aliento del fuego y la humedad del verano.
Yo te recordaré, sosteniendo mi mano, más allá de la nebulosa estrellada. Soplaré un susurro que traspase el sol, y te envuelva en un halo.
Recuérdame, cuando ya nos hayamos olvidado.
«Soaring with the eagle so high,
Fawn Wood
feeling free…»
A qué viene el sol
Partiremos ahora y dejaremos atrás la belleza conocida de los atardeceres soleados y las lluvias torrenciales y efímeras. Dejaremos a las azucenas y a las astromelias crecer, abandonadas junto a las raíces de aquellas acacias que perduraron lo suficiente, apenas. Partiremos para que ya la fina hierba no se cuele en los pies descalzos y sobre el arenero se extienda la casa en la que ya solo viven dos. Porque a qué viene el recuerdo insistente de crecer y vivir sin preocupación en esa tierra olvidada, donde siempre brilla el sol pero la gente se mata.

Estar sin amigos
Me alegra que no se olviden. Atraídos con sus días ocupados. Y sus múltiples compromisos. Las horas compartidas que quedan después del trabajo. Corriendo de aquí para allá sin volver la vista a ese otro, que una vez soñó y vivió. Y que hoy se esconde tras los proyectos y los días de estar sin amigos.