Volver

Ellos ríen en la sala. La música resuena en una habitación cerrada, mientras las lágrimas ruedan, discretas. El temor implacable de un martes solitario, el inminente lunes y el tedioso domingo. 

Esconderse en el trabajo buscando qué empacar. La cerveza simple, de baja calidad. El dilema entre lo que es o no importante. El amor que se debe comprar, así sea con dinero. 

Volver me atormenta, pero qué sería del amor sin la extrañeza. 

Tantos recuerdos en una tierra que quiero tanto a pesar de toda la rabia que le tengo. 

Adiós hoy, que poco queda para dormir.

Se muere

Photo by Molly Champion

Como todos los sueños, lo nuestro se muere. Tus palabras me atraviesan mejor que una bala. Y ya no perduran los recuerdos de ayer. Irreconocibles somos en aquellas fotos en que recorremos juntos el viejo San Juan. En ellas nos vemos nosotros que no supimos volar, que naufragamos, que nos desvanecimos en el aire inerte de aquel ideal imposible. 

Tu sonrisa afilada me hiere. Tu proposición dolorosa para matarme a cuentagotas. La tristeza que no debió llegar como sorpresa a una vida siempre infeliz. 

Lo nuestro se muere como aquella tarde en la playa, como el atardecer dorado y el mar azul. No sé si fue nuestro o solo mío. Si fue un sueño vacío. Pero se muere. Se muere.

“Ala que cayó al mar

que no pudo volar…”

Pablo Milanés

Callaremos

No hablamos más de él ni de su sonrisa. De su pelo largo y negro. Cayendo sobre sus hombros y su camisa morada. No pronunciamos más pensamientos despistados. Perdidos en recuerdos que se van veloces, como los anocheceres vertiginosos del trópico. Lo soñamos en silencio, como en las tardes de lectura en la niñez que se fue.

No hablamos más de él. 

Callaremos, esperando en sueños que se reciclan.

“Sueña que hay días en que vivo,

sueña lo que hay que callar…”

Silvio Rodríguez

Soy palabras, soy nada

Dijo que ellas no eran más que malditas palabras poéticas. A pesar de malditas y poéticas, son quizá solo palabras. Tal vez no son más que sílabas, o sonidos guturales del profundo de mi garganta. Al parecer nunca fueron nada. Y equivocadas estaban buscando en otros algo que no eran. 

Soy palabras. Malditas y poéticas. Soy nada.