Recuérdame

Photo by Thiago Japyassu

Recuérdame. Recuérdame cuando esté volando alto, como Fawn Wood. Cuando me levante más allá del cielo, como un águila o un cóndor. Recuérdame, cuando ya mi nombre se haya extinguido. Y yo no sea más que el aliento del fuego y la humedad del verano. 

Yo te recordaré, sosteniendo mi mano, más allá de la nebulosa estrellada. Soplaré un susurro que traspase el sol, y te envuelva en un halo.

Recuérdame, cuando ya nos hayamos olvidado. 

«Soaring with the eagle so high,
feeling free…»

Fawn Wood

A qué viene el sol

Partiremos ahora y dejaremos atrás la belleza conocida de los atardeceres soleados y las lluvias torrenciales y efímeras. Dejaremos a las azucenas y a las astromelias crecer, abandonadas junto a las raíces de aquellas acacias que perduraron lo suficiente, apenas. Partiremos para que ya la fina hierba no se cuele en los pies descalzos y sobre el arenero se extienda la casa en la que ya solo viven dos. Porque a qué viene el recuerdo insistente de crecer y vivir sin preocupación en esa tierra olvidada, donde siempre brilla el sol pero la gente se mata.

Estar sin amigos

Me alegra que no se olviden. Atraídos con sus días ocupados. Y sus múltiples compromisos. Las horas compartidas que quedan después del trabajo. Corriendo de aquí para allá sin volver la vista a ese otro, que una vez soñó y vivió. Y que hoy se esconde tras los proyectos y los días de estar sin amigos.

Ellas, solas

«Es una niña» se lee en el letrero junto a los escalones. La madre sube cada peldaño, cargando a su bebé en su cochecito. Y entra en la casa donde vivirán ellas solas, junto a ese perro que ladra y ladra. Que no se calla cuando las malaventuranzas llaman a la puerta.

Photo by stiv xyz

Recuerdos en verano

Es un día de verano, de un verano triste. El calor sofoca y los pájaros cantan afuera, aperezados. Ellos se han ido y la casa está en silencio. Las sombras invaden las paredes que miran y callan, cómplices. Me siento en el sofá bebiendo una cerveza. Las burbujas y la espuma inundan mi boca. Pienso en él y en como nadie habla del asunto. O así parece. Miro a la casa que no conocerá y pienso en la hija que solo vio en fotos. Los pasados juntos y la separación innecesaria. Tal vez fue más el prejuicio que el miedo. El haber juzgado sin entender.

Me vuelvo a la ventana. El carro parquea y ellos se bajan. Escucho la voz de ella, alegre, inocente. Mi corazón se estremece. Es hora de continuar viviendo.

Photo by Xuan Hoa Le