Voy a romperme en silencio

Ayer hablé con alguien que conozco de hace tiempo. Dijo que mis ojos habían cambiado mucho desde la última vez. Quise besarlo sin sentir sus labios, pero no lo hice.

Estábamos sentados uno al lado del otro, con mis muletas separándonos. Podía sentir la cercanía y la lejanía de su cuerpo, y los ojos de los otros señalándonos. Supe que le gustaba ver pasar la gente por la calle, como a mí.

Y no sé por qué después me sentí tan sola.

Hoy es un día melancólico, de esos que no me sucedían hace tiempo. Un día espeso, brumoso. Ya se me olvidó cómo enfrentar estos días en que no soy capaz de pensar en mañana. Hace tiempo que todo había perdido importancia.

¿Cuántas veces te he dicho te amo?

Quiero que sea sábado y dejar este viernes suicida.

Estoy odiando la nube gris que me conjeturaste un día. Estoy despreciando el espacio y el tiempo y aun siguen sin preocuparme.

¿Por qué estoy siendo otra vez la contradicción de hace unos meses?

Voy a romperme en silencio.

Porque así siempre lo hago.

Nada

Mi cuerpo flota, 

deslizándose en el agua.

Una brazada y después la otra. 

El agua reverbera en mis oidos, 

y me lava la cara 

mientras que afuera aguarda el silencio. 

Qué libre es mi cuerpo, 

suspendido sin límites. 

Dos brazadas, desliza, respira, flota. 

Dos brazadas, desliza, respira, flota. 

Mi mente es libre y no piensa en nada. 

Nada.

Sometimes I Think of You and Me

Sometimes I think of you and me. Y en las cosas que solíamos decir. 

I think of how we came to be. Y en lo que fuimos. 

Pienso en los tal vez y los quizás. And I think I’ll always love you. 

¿Te quedarás? Or maybe one day, you’ll fly away. 

Because it was always you. Y nunca seré yo. 

Porque I can’t ever be sure.  

Will you miss me

Cuando ya no quede en mí nada por sentir.

Photo by Suzy Hazelwood.

¿De dónde nos vienen las palabras?

¿De dónde nos vienen las palabras? 

¿De las noches sin luna? ¿O de los atardeceres soleados? 

Tal vez vienen del silencio. O de los montículos de arena en las playas abandonadas, donde los castillos se derrumban en un escándalo de caracolas. 

¿De dónde nos vienen las palabras si brotan sin alma? Cuando yo las guardo, y las rehúyo. 

Ellas se forman, en clichés organizados y poco pensados. O en punzadas de dolor que desangran. 

Tal vez El Ancestro nos las susurra al oido, cuando todo está oscuro en rincones recónditos. Y las recitamos, aunque prestadas. 

Para entretener a aquéllos que tropiezan con ellas y las leen y lloran sin esperarlas. 

No, no sé de dónde le vienen las palabras a esta familia que sueña en poemas de vida y camelias. 

A Liana

Más allá del silencio

Qué hay después de ti en la poesía de hojas blancas. En los estares de la nada y las pompas de jabón. Brilla tu recuerdo en resplandor que enceguece. ¿Qué hay amigo?, canta la canción en los altavoces. ¿Qué hay? ¿Qué hay más allá del silencio? Donde ya no se encuentran nuestros rostros ni nuestras risas de niños.

Tantos años recordando el sonido de tu nombre. Que no pasa, que no se olvida. Volveré una y otra vez a esa tierra que te guarda bajo el suelo. Para ver florecer tu árbol de frondosa grandeza. Y me sentaré a tu lado como tantas veces, enjuagando las lágrimas que siempre ruedan.

Amigo, ¿qué hay? ¿Qué hay en la nada del inmenso universo?

Sueños que nunca llegarán a hacerse realidad.

¿Qué hay amigo, al otro lado del silencio?

Ángeles del Infierno