Sol de julio

Bajábamos flotando por el río y el sol de julio nos daba en la cara. Yo sostenía la bebida en mi mano y sus pies jugueteaban con el agua. Entre ella y yo muy poco quedaba, ya que a los años nadie les había hecho justicia. En algún momento se cruzaron nuestras miradas y el susurro de la brisa nos dijo que no existirían más veranos juntos. Ella sonrió, con ternura. Y yo agradecí su amor en pasado.

Salir… o no

Cerrar la puerta con llave. Bajar las persianas. Esconderse en el confort de la casa que acobija en seguridad apacible. Huir al miedo evitando salir. La calma falsa. Trabajar desde casa. Hablar en voz alta, emulando el bullicio. Llamar por teléfono. Ordenar domicilio. La historia risible a ojos de otros. Ahogarse por dentro, sofocarse. Quedarse en casa. Quedarse en casa y no salir. No volver a salir. No salir nunca. El deseo imposible, tal vez. La realidad certera. El miedo, quizá infundado. O no.